miércoles, 12 de mayo de 2010

Necesitas una base de datos?

Juegos de Poder

Leo Zuckermann

Me retracto

La semana pasada escribí un artículo en el que criticaba a los ciudadanos que no registraron su teléfono celular o que lo hicieron dando información falsa. En particular, cuestionaba la actitud de los ciudadanos escépticos que, como creían que el registro no serviría para nada, rehusaron inscribir su línea.

También criticaba a aquellos ciudadanos desconfiados que pensaban que, como el gobierno abusaría de los datos, era mejor no dar la información verdadera. Admití que quizá yo era ingenuo, pero todavía creía en nuestras instituciones gubernamentales. Hoy admito que me equivoqué. Efectivamente pequé de ingenuo.

¿Qué me llevó a cambiar mi postura? La investigación periodística que hizo María de la Luz González publicada ayer en El Universal. Resulta que en el barrio de Tepito “por 12 mil dólares (aproximadamente 153 mil pesos), cualquier interesado puede adquirir un paquete con información que incluye desde el padrón electoral de todo el país, el registro de todos los vehículos (comerciales, de lujo, de transporte público y de colección) hasta la población carcelaria y los registros de todos los policías con fotografía, número de placa y lugar de adscripción”.

Más aún, la base de datos contiene “el registro de licencias de manejo con fotografías expedidas por los gobiernos locales; el de las concesiones otorgadas a los taxis con número de placa e identificación del conductor, así como el registro de la población carcelaria de todo el país y de los reos que han obtenido beneficios como la preliberación o salida anticipada”. También incluye “las órdenes de aprehensión concedidas a la Procuraduría General de la República”.

Es un escándalo. ¿Cómo llegaron al mercado de Tepito esas bases de datos? ¿Quién las filtró? ¿Quién las vende? ¿Quién las ha comprado?

Después de enterarme de esta información, no dudo que la base de datos del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil también esté disponible dentro de poco en Tepito. Y yo, de bruto, que registré mi celular confiando en las autoridades. Tenían razón aquellos que dudaron de la capacidad del Estado mexicano de mantener en buen resguardo las bases con datos privados.


De acuerdo con el reportaje de González: “La base de datos comercializada en Tepito contiene información actualizada al 2009, según pudo comprobar El Universal. Consta de tres memorias externas, cada una de 160 GB (gigabytes), que se vende lo mismo a grupos del crimen organizado que a agentes policiacos que la utilizan para trabajar, pues sus corporaciones no tienen esa disponibilidad de datos confiables”.

Hágame usted el favor. Resulta que los mismos policías compran estos datos. ¿Para qué? Revela un agente policiaco: “Uno de los archivos, denominado casetas Telmex, contiene los números de todas las casetas públicas de teléfonos del país, lo que les permite rastrear llamadas relacionadas con secuestros o extorsiones, un trámite que de hacerlo ante la compañía que presta el servicio le toma a los agentes por lo menos cinco días”. Pero este mismo policía reconoce “que la base de datos también es adquirida por grupos delictivos que ubican de esta manera a sus blancos o víctimas, tanto para secuestros como para robo de vehículos, extorsiones e, incluso, para ubicar a los policías de determinadas plazas a fin de comprarlos u obligarlos mediante amenazas a brindarles protección”.

Este asunto requiere una investigación pronta y contundente de las autoridades, si es que el gobierno quiere ganarse algún día la confianza de la ciudadanía. Por lo pronto, admito que tenían la razón aquellos que dudaron de las autoridades mexicanas. No tienen la capacidad de mantener en secreto sus bases de datos. ¿Y así quieren ganar la guerra en contra del crimen organizado?

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